Aparentemente, tengo que arrancar con el gimnasio.
Para el verano, los que me conocen (y attenti: los que no, también!) podrán verme en las playas esteñas, tirado en mi silla naranja, esa que me va a quedar un poco chica de espalda y van a decir “¿Ése es Franco? ¿Ése con ese cuerpo que parece tallado a mano, es Francisco? No puede ser, si era un flaquito!”
Me va a parar la gente por la calle a ver si soy la versión no-grasa de uno de los que sale en la tele en los avisos de Teleshopping de ab-shaper y otros aparatos de gimnasia.
Voy a tener que bloquear la cuenta de Facebook porque cuanta modelito porteña haya en la vuelta me va a intentar agregar como amigo repetidas veces, sin importar cuánto me niegue. De hecho, toda mina que no me dio bola a lo largo de mi vida va a venir a cantar serenatas a la puerta de la casa, y mi vecino de 75 años las va a sacar a escobazos, justo antes de pedirme que me mude porque necesita dormir al menos una vez por semana. Y después me va a querer presentar a su hija, y después a su nieta.
En Lotus, el Colorado no me va a dejar entrar porque soy demasiado fashion para el boliche, y porque hay una nueva regla que dice que un hombre no puede entrar con más de 5 mujeres.
Los pelados del Loubi me van a empezar a pagar comisión porque desde que empecé con el gym, ya no sólo se llena la vereda frente al bar, tienen copada toda la plaza de enfrente.
Me van a llamar los de Valientes para que participe del programa como el 4to hermano que se recuperó de la polio. Un par de los hermanos dejan el programa porque desde que entré, no se levantan ni a la mañana.
Tinelli va a hacerse una venida secreta, valija de plata en mano, para exigirle a los canales de TV que no me hagan entrevistas en la tele en su horario, porque le cago el rating de Bailando por un Sueño.
Mirtha Legrand me va a invitar a almorzar todos los días, y NO me va a hacer preguntas incómodas.
Los cuadros de fútbol se van a pelear por mi pase, aunque tenga dos piernas izquierdas, sólo porque vendo entradas.
Mis orejas van a parecer chicas.
Brad Pitt me va a mandar una nota pidiéndole por favor que no me acerque a Angelina. Le voy a decir que no.
En los únicos programas que no voy a aparecer son Zapping, TVR, y Bendita TV.
Diane Lane me va a confesar que cuando hizo la película Infidelidad, pensaba en mi cuando estaba con Olivier Martinez.
No voy a poder ir a boliches gay-friendly, porque el acoso será insoportable, los hombres no van a querer entender que lo mío es ser straight, y las mujeres van a volver a serlo.
Jack Nicholson va salir diciendo en las revistas que cuando sea grande quiere ser como yo.
Los de Intrusos van a poner un segundo programa que se llame “Intrusos siguiendo a Franco”. Jorge Rial se va a mudar a Uruguay para dedicarse exclusivamente a este nuevo programa.
La frase “creo en la amistad entre el hombre y la mujer” no va a aplicar para mi (vos, si, vos: entendiste??)
Se empezará a correr la bola que no funciono del todo bien físicamente, sólo por celos de los demás hombres.
Google me va a contratar como director de Relaciones Públicas para que sea la cara visible de la empresa. Las acciones de Microsoft bajan de nuevo.
Bueno, OK. Realidad: No sé si iré, pero en caso que vaya, me va a doler todo, y la meta más creíble a alcanzar es que mi colesterol vuelva a niveles ‘casi normales’ antes de que me aburra y abandone.
Y a vos, ¿qué te va a pasar cuando arranques con el gimnasio?




