Para los que pedían un cuento de ficción (no es nuevo, pero vale):

11 años guardado.
Siempre estuve convencido que yo no era el loco. El loco era el carcelero.
Me quería ir, pero no podía. Estaba tan bien armado todo que ni siquiera trataba de escaparme. Pero no quería estar ahí. Lo tenía claro.
Perdí la cabeza adentro, no afuera. Como todo encierro: por un error de unos minutos, se paga por años.
Pero no iba a dejar que me ganen.
Le metí ganas. Seguramente de puro terco nomás. Preso modelo la mayor parte del tiempo.
Sólo alguna rebeldía cada tanto. Los jueves. Mi Sociedad Pirata, salvadora. Tanto adentro como afuera. Las manijas de mi cajón.
Y así aguanté. Por eso, y por mis dos razones de existir.
Pero al final, las cosas se acomodan. Me pude escapar.
11 años guardado. Pero ya no. Soy libre!!!





