Tarjetero
2009
Ahí están. Son miles.
Están quieres una vez hicimos negocios juntos, quienes fueron clientes, quienes fueron proveedores. Pero también los que nunca llegamos a nada. Aun con ellos, tuvimos una buena charla, o una charla insoportable.
Están los que me dieron su tarjeta diciendo: “llámame cuando necesites algo”, y nunca llamé luego. Pero también están los que sí llamé y no atendieron, y los que si lo hicieron. Y los que me terminaron llamando a mi.
Están los que me dieron su experiencia, de quienes aprendí mucho. Pero también están los que aprendí cómo no se deben hacer las cosas.
Y los que no hicieron nada por ellos. Y los que tenían muchas ideas, pero poca acción, y los que eran pura acción y corazón, y poca idea. Están los visionarios. Y los negativistas. Están los oportunistas, y los que no pueden ver una oportunidad aunque les pegue en la cara. Están los entrepreneurs, y los intrapreneurs. Están los burócratas. Están los que rompen las reglas de cuando en cuando. Están los que siempre rompen las reglas.
Está aquella que era un bombón. Y está la veterana buena tipa y con energía. Y está el que le pegaba a la mujer y después hablaba de ética. Y está el que peleaba el mango. Aparece también el humilde, y el egocéntrico. El que es puro glamour, y el que prefiere el perfil bajo. Está el ejemplo a imitar.
Está el que quiero siempre cerca, y el que prefiero no volver a ver. Está el que no puedo ver mas, porque no está. Está el que se fue y volvió, el que no quiso volver, el que no pudo volver, y el que nunca vino. Está el que no tiene cara para mi, porque fue hace mucho, o porque no lo sentí importante. Hay muchas reuniones que no puedo recordar, y otras inolvidables. Está el que tuvimos contacto fluido, y el que nunca volví a ver.
Está con el que pelee, el que discutí, y el que me llevé bárbaro. Está el que hablé de todo menos de trabajo. Y el que sólo hablé de negocios. Está el sindicalista y el empresario. El joven y el viejo. La mujer y el hombre. El abierto y el cerrado. El uruguayo, el chino, el ruso, el peruano y el brasilero. El gallego y el catalán. El porteño y el cordobés. El de la capital, y el del interior. Y el de la ruta. El que me vino a buscar y el que yo fui a buscar. El que atomicé y el que no me dejó en paz. El que cuando veo me da un gran abrazo, y el que saludo de lejos, y el que no saludo porque no sé quién es, o porque no quiero saber.
El compañero de estudios. El compañero de trabajo. El que yo quería que fuera mi jefe, el que lo fue. El que me atendió y el que atendí. El que no lo hizo. El asistente, el dueño, y el soldado raso. No está el chepibe, no le dan tarjeta. Está el independiente, el de la PYME, y el de la gran multinacional. Están de diferentes industrias, sean de productos o de servicios. De las de avanzada, y de las de otro siglo.
El que sigue ahí, y el que cambió sus datos, y el que “andá a saber dónde está”. El comprometido con la calidad. El comprometido con él mismo. El que se llenaba de papeles, y el que detestaba hacerlo. El que detestaba a todo mundo, y el que veía oro en todos. El que se quería y el que no. El que me quiso. El que quise. El que admiré, el que admiro, el que desprecié, y el que desprecio. El de la bodega. El del call center. El de la minera, el importador, el bancario, el exportador. El primario y el que agrega valor. Y cientos de etcéteras. El corredor. El quieto. El que calculaba, y el que razonaba, y el que sólo actuaba por instinto.
De varios aprendí, de varios sigo aprendiendo y de muchos voy a hacerlo. A todos les agradezco lo que me dejaron, y lo que no, de igual manera. La suma de todos esos granitos de arena, de esas piedras, o de esas montañas, me ayudaron a formar lo que hoy es Mi experiencia. Pero mucho está por venir.
Hay varios tarjeteros más por llenar. Sólo un detalle: hace rato que guardo mis contactos en ceros y unos.

____
Nota: Este post fue publicado originalmente en mis Notas de Facebook en marzo de 2009
Diciembre 31st, 2009 el 3:40 PM
Acordate de registrarlo según lo solicita la Ley 18331 y firmar un acuerdo con cada uno de los tarjetados de que podés guardar sus datos personales y comunicarte con ellos.
Enero 4th, 2010 el 1:57 PM
jaja, si, esa ley la escribió el enemigo.