Me acuerdo cuando descubrí que crecía.
Fue por una campera de esas infladas, onda el hombrecito de Michelin. Me encantaba. Qué frustración cuando al invierno siguiente me la fui a poner y la manga me quedaba por el codo.
Ahora ya no crezco. Me gustaría. A veces parece que si. Y otras parece que vuelvo para atrás, y después para adelante de nuevo. No hablo de afuera, ahi ya no crezco más.
Cuando parece que no tengo de qué arrepentirme, aparecen viejos fantasmas, y de los nuevos.
“Ahi le erré”, pienso.
Después veo que si crecí, aunque sólo sea por la experiencia. Pero ¿quién no quiere a veces que le quede bien la campera del año pasado?
____
Nota: este post fue publicado originalmente en mis Notas de Facebook, en abril/2009




