Recién leí un post en 4manos, donde Fede plantea la duda si ser bueno realmente vale.
Yo me doy cuenta que a veces soy bueno por una razón totalmente egoista. Si son desconocidos, no me importan demasiado las personas que son afectadas por alguna potencial cagada mía. Seamos honestos, no conozco al dueño de la verdulería al que le podría meter ese billete falso que me metieron.
Lo que verdaderamente pasa es que no me banco con cargo de conciencia. Mi sueño vale muucho más que $100 (ojo, un precio tiene eh! No sé cuál es, ni sé si es en plata o en especies, pero seguro que lo tiene).
Y para marcar mi punto, va una anécdota. Una vez me robaron la radio del auto. Tiempo después me roban el auto entero. El auto aparece a las 48hs con un golpecito y una cubierta hecha pelota. El resto, OK. Ni nafta le faltaba. Cuando vino el hombre de la cía de seguros a evaluar los daños, anotó la radio. Yo le dije: “No, la radio me la robaron otra vez, no corresponde”. El: “Decíamos… UUUNAAAA RAAADIOOO”, como dándome tiempo a darme cuenta lo pelotudo que estaba siendo. Le volví a explicar, con firmeza, que no correspondía. “¿Seguro?” “Yep.”
Hasta el día de hoy mis amigos me hacen acordar lo pelotudo que fui. Y mi explicación es la misma: mi sueño no vale tan poco.
Pero no es tan fácil. El problema viene cuando lo que te quita el sueño son los problemas que tenés hoy por haber sido demasiado bueno. Ahí es cuando surge la duda existencial. ¿si no voy a dormir igual, importa realmente si es por bueno, pelotudo, o “criollamente avivado”?
Por ahora tengo la respuesta, pero es irrelevante porque duermo como un lechón. Si algún día cambia algo no les voy a contar ¿OK?




