El cobrador que nos desangra

Ya lo había publicado en FB, pero sirve para entrar en calor para el carnaval montevideano las elecciones municipales.

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Un cuadro amateur de la Liga Universitaria sale campeón de su división.
Contentos, felices, aunque no comen perdices, deciden empezar a ahorrar para cambiar sus camisetas y tener un fondo para gastos, así el año que viene andan mejor aún! Vamo’ el clú carajo!

Como la gente se atrasaba en los pagos, y nadie quería agarrar la posta, uno de los jugadores postula a su padre, que es cobrador para una empresa, que les de una mano (una mano a cambio de una económica tarifa, claro). Se contrata al hombre, y la cobranza mejora rápidamente.

Al tiempo los jugadores ven que, si bien la cobranza es buena, la plata sigue sin alcanzar para pelotas, camisetas, alquiler de la bañadera, etc.
Uno de los jugadores sugiere aumentar la cuota.
Poco después, el cobrador cuenta orgulloso que deja su otro trabajo para poder ayudarnos mejor a que el club sea el mejor de la región. Vamo’ el clú carajo!
Como ya se mueve más plata debido al aumento, el cobrador pide una cajita de seguridad para evitar robos.
Al tiempo informa que necesita un transporte para poder llevar la cajita, y así además agiliza la cobranza. Pero no pueden dejar la cajita sola en el auto, así que necesita un asistente. El hombre trae a su hijo (el jugador en el cuadro) que le da una mano. Se vuelve a aumentar la cuota.

Como las camisetas están bastante desgastadas, aparece un pariente de uno de los jugadores que amablemente se ofrece a adelantar la plata, y el club va pagando en cuotas con un pequeño interés. Para festejar por los nuevos equipos, se hace un gran asado.

Pasan los años y el club sigue adelante, sin mayores glorias ni grandes fracasos. Un grupo reducido de jugadores entrenan el triple, para ver si pueden sacar algún titulo otra vez. A esos, se les empieza a cobrar una cuota mayor, por el mayor uso de la cancha.
Los jugadores que casi no entrenan (pero si juegan los domingos), dejan de pagar, e incluso algunos piden que les devuelvan las cuotas previamente pagadas.

Un buen día un jugador, cansado de pagar 4 veces más cuota de la que paga cualquier otro club, y tener unas camisetas del 70, dice algo tan obvio que la gente, aunque se diera cuenta no lo decia: “Lo que este cobrador recauda, se gasta casi todo en pagarle sus gastos. ¿Por qué no lo sacamos y gastamos la plata que estamos pagando mes a mes en camisetas y pelotas que es lo que realmente necesitamos?”
Otro jugador le dice, “Pero cómo lo vamos a echar, es flor de tipo, el hijo juega con nosotros, y siempre me lleva a dar una vuelta en el autito, de ninguna manera!”

Así, algunos jugadores se empiezan a esconder del cobrador así safan de pagar.
Para tapar la baja en la cobranza, se aumenta un poco la cuota a los demás.
Otros jugadores se pudren y directamente cambian de club. Y brillan en el nuevo cuadro. Eso genera grandes celos y rencores. No se dan cuenta que la culpa es de los que no supieron retenerlos.
El resto comentan su disconformidad entre ellos. Pero están los que tienen tal fanatismo por su club, que a regañadientes pagan igual. Y están los que ya están un poco viejos y saben que en ningún otro club los van a aceptar. Como sea, nadie hace nada.
A medida que pasa el tiempo, los jugadores del club cada vez son menos y más viejos. El club no le gana a nadie.

Algunos dicen “bue, no estamos tan mal, al menos no afana como en el club de al lado.”

¿Les suena?

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  • http://fvidiella.com/ Franco

    no se pierdan el post de Sergio Fogel sobre la IMM.