Atendé ese teléfono!

Tema de discusión: el uso del teléfono.

Leí el por ahi a un tipo diciendo que siempre se le da prioridad al teléfono antes que al ser humano presente, y eso para él es una falta de respeto total hacia la condición humana.

Para mí no  tiene nada que ver con la “condicion humana”. Tanto el que está enfrente tuyo como el que está del otro lado del teléfono son humanos (salvo que sea la grabación de Astori para que lo votes en las internas).

Pero entiendo el punto. Es raro lo que se vive. Tuve un jefe que puteaba si no atendias el teléfono, aunque estés con gente. También tuve otro jefe (mucho más vivo para mi) que me decia que si estaba con un cliente y sonaba el teléfono, no lo atienda. El que está del otro lado del tubo no sabe si estás en el baño, si estás con otra llamada, si estás encerrado en el baño con la secretaria, o si no tenés ganas de atender a ese imbécil.  Así que el tipo corta y sigue haciendo otra cosa. O te deja un mensaje y sigue haciendo otra cosa. O lo deja sonar de por vida, y sigue haciendo otra cosa.

En cambio, el tipo que está adelante tuyo no puede hacer otra cosa que esperar a que cortes el puto teléfono (bueno, puede espiar los papeles de tu escritorio y chusmear la conversación que estás teniendo vos, pero ta).

O sea que voto por darle más pelota al que tenés enfrente. Claro, hay gente que dirá: ¿y si la llamada es urgente? Mirá, no sé que tan urgentes son las cosas que les pasan a diario, pero salvo que sean un médico que labure con casos de vida o muerte, no creo que nada sea tan importante, ni tan urgente. Además, ¿y si no es urgente? No podemos saberlo de antemano. Y cuando lo es, en general es urgente para la persona que está del otro lado del teléfono, y no para ti.

Para vos va a ser un nuevo problema. Si el del otro lado realmente está interesado, le va a encontrar la vuelta. Llamará a otra persona de la empresa, pedirá que lo interrumpas, reintentará con la llamada indefinidamente, te mandará mensajes de texto, señales de humo.. o hasta la locura de sacar el culo de su asiento y ir a golpearte la puerta! wooow!

Ahora, visto del otro lado… es tan difícil no darle pelota a estos aparatitos tan lindos que son los teléfonos!! Yo estoy casi enamorado del mio. Recibe y manda mails, tiene MSN, acceso a Facebook y Twitter, maneja word, excel y powerpoint, está siempre conectado a internet, sabe mejor que yo dónde estoy, tiene un montón de chiches inservibles pero lindos, y los chiches nuevos que no tiene, ya los tendrá. Pero lo más increible: ¡manda SMS y hasta hace y recibe llamadas telefónicas!!!

Entonces ahi si. No es que le doy menos prioridad  a una persona que está lejos que a una persona que tengo enfrente: muchas veces le doy más prioridad a un aparato que a una persona!

Es brillante. El teléfono es la nueva televisión!

Pero más portable, claro.

El cobrador que nos desangra

Ya lo había publicado en FB, pero sirve para entrar en calor para el carnaval montevideano las elecciones municipales.

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Un cuadro amateur de la Liga Universitaria sale campeón de su división.
Contentos, felices, aunque no comen perdices, deciden empezar a ahorrar para cambiar sus camisetas y tener un fondo para gastos, así el año que viene andan mejor aún! Vamo’ el clú carajo!

Como la gente se atrasaba en los pagos, y nadie quería agarrar la posta, uno de los jugadores postula a su padre, que es cobrador para una empresa, que les de una mano (una mano a cambio de una económica tarifa, claro). Se contrata al hombre, y la cobranza mejora rápidamente.

Al tiempo los jugadores ven que, si bien la cobranza es buena, la plata sigue sin alcanzar para pelotas, camisetas, alquiler de la bañadera, etc.
Uno de los jugadores sugiere aumentar la cuota.
Poco después, el cobrador cuenta orgulloso que deja su otro trabajo para poder ayudarnos mejor a que el club sea el mejor de la región. Vamo’ el clú carajo!
Como ya se mueve más plata debido al aumento, el cobrador pide una cajita de seguridad para evitar robos.
Al tiempo informa que necesita un transporte para poder llevar la cajita, y así además agiliza la cobranza. Pero no pueden dejar la cajita sola en el auto, así que necesita un asistente. El hombre trae a su hijo (el jugador en el cuadro) que le da una mano. Se vuelve a aumentar la cuota.

Como las camisetas están bastante desgastadas, aparece un pariente de uno de los jugadores que amablemente se ofrece a adelantar la plata, y el club va pagando en cuotas con un pequeño interés. Para festejar por los nuevos equipos, se hace un gran asado.

Pasan los años y el club sigue adelante, sin mayores glorias ni grandes fracasos. Un grupo reducido de jugadores entrenan el triple, para ver si pueden sacar algún titulo otra vez. A esos, se les empieza a cobrar una cuota mayor, por el mayor uso de la cancha.
Los jugadores que casi no entrenan (pero si juegan los domingos), dejan de pagar, e incluso algunos piden que les devuelvan las cuotas previamente pagadas.

Un buen día un jugador, cansado de pagar 4 veces más cuota de la que paga cualquier otro club, y tener unas camisetas del 70, dice algo tan obvio que la gente, aunque se diera cuenta no lo decia: “Lo que este cobrador recauda, se gasta casi todo en pagarle sus gastos. ¿Por qué no lo sacamos y gastamos la plata que estamos pagando mes a mes en camisetas y pelotas que es lo que realmente necesitamos?”
Otro jugador le dice, “Pero cómo lo vamos a echar, es flor de tipo, el hijo juega con nosotros, y siempre me lleva a dar una vuelta en el autito, de ninguna manera!”

Así, algunos jugadores se empiezan a esconder del cobrador así safan de pagar.
Para tapar la baja en la cobranza, se aumenta un poco la cuota a los demás.
Otros jugadores se pudren y directamente cambian de club. Y brillan en el nuevo cuadro. Eso genera grandes celos y rencores. No se dan cuenta que la culpa es de los que no supieron retenerlos.
El resto comentan su disconformidad entre ellos. Pero están los que tienen tal fanatismo por su club, que a regañadientes pagan igual. Y están los que ya están un poco viejos y saben que en ningún otro club los van a aceptar. Como sea, nadie hace nada.
A medida que pasa el tiempo, los jugadores del club cada vez son menos y más viejos. El club no le gana a nadie.

Algunos dicen “bue, no estamos tan mal, al menos no afana como en el club de al lado.”

¿Les suena?

Naturalidad

Cada tanto surge el debate por “cuchillo no” o “cuchillo si”. Y no hablo si comemos fruta con la mano o si es con cuchillo y tenerdor.

Aunque, ahora que lo pienso, sí hablamos de frutas!!!

Disclaimer: antes de que sigas leyendo, si te molestan los comentarios machistas, definitivamente éste no es tu post.

Para que no me odies por el resto de la zafra, y por si no me conocés, deberías saber dos cosas:

a) Soy un gran admirador del género femenino

b) No tenés que creer todo lo que se publica en el presente blog.

c) Mucho de lo dicho acá aplica tanto para hombres como para mujeres.

Ahora sí, hechas las aclaraciones pertinentes, seguimos.

¿De qué hablaba? ah, frutas. ¿Está bien o mal que pasemos por el bisturí? ¿Está bien o mal que nos planteemos si está bien o mal?

Mi opinión es clara: felicito eternamente a los cirujanos por hacer un bien a la sociedad y encima hacerse ricos en el proceso Y felicito a las chicas que se photoshopearon en la vida real.

Y más allá de los argumentos estéticos obres, levantemos algunos argumentos de los detractores del bsiturí:

- “No es natural”. Diganme una cosa, ¿qué es natural? Si vivieramos naturalmente, estaríamos todos con los pelos largos, sin peinarnos, bañandonos en algún arrollo sin jabones, ni shampoo, ni peine. Y dependiendo de nuestra actividad en la tribu, tendríamos cuerpo aceptable (cazadores) siempre y cuando no hayamos perdido alguna batalla con un puma, o tendríamos varios rollitos de mas (el cocinero del grupo).

Andamos por la vida arreglándonos los dientes, cultivando cuerpos en el gimnasio (si, ése que yo no visto muy seguido), comprando ropa linda que nos quede bien y aprete lo que hay que apretar, suba lo que hay que subir, y esconda lo in-escondible. Así que no me vengan con la naturalidad. El último “natural” era un candidato a la presidencia uruguaya, y ya ni eso. Se hace la tinta, se maquilla, y se calzó un traje.

- “No se siente igual”. Mirá, si no se siente igual, se siente mejor. Y si se siente peor, le erraron de cirujano. Esto es como el auto. Si querés que ande bien  no te compres un Lada (con tod mi respeto pro la marca rusa).

- “Uno tiene que aceptar como es.” ¿Y por qué? Si yo aceptara como soy, seguiría de pantalones cortos jugando a la bolita! Y  no quisiera intentar avanzar cada vez, ni pelarme el culo en el laburo, no hubiera estudiado, no se me ocurrirían ideas maravillosas para estar al borde del éxito (y nunca pasar ese puto borde!)

Pero más allá de levantar los “peros”, el punto fundamental en todo esto es ¿y qué me importa?, si queda bárbaro!

¿O si salís un lunes y te encontrás con las suecas de Pilsen vas a perder tiempo en preguntarles de qué se operaron?

Feliz “Casual Martes”

Reminders

Recordatorio: Tengo mala de memoria. Lo que no anoto, nunca existió.

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  • Me encanta el guiso de arroz. Aunque se llame “guiso”.
  • Si dejo para estudiar el último día, me estreso. Pero es un sólo día, se banca bien.
  • Es al pedo que me lleve la mano al bolsillo izquierdo cada vez que salgo a la calle. Dejé de fumar, los puchos no están más ahí.
  • Los jueves tengo que acostarme temprano.
  • Buscar una manera de que el recordatorio anterior aparezca mágicamente el jueves de noche, después del 2do whisky.

Brechas

Estoy de acuerdo con lo que dijiste.

Bueno, en realidad estoy de acuerdo con mi interpretación de lo que dijiste.

Pero, ¿y si yo interpretara las mismas palabras de otra manera? ¿Estaría de acuerdo con esa nueva interpretación? No lo tengo tan claro.

¿Y si lo que dijiste no es exactamente lo que querías decir? ¿Si fue como te salió, pero hubieras preferido usar otras palabras para decir lo mismo? ¿O si no querés decir lo mismo, sino otra cosa, pero no supiste (o no quisiste) decirlo de una manera diferente?

¿Y si en realidad hay un error de interpretación en lo que percibiste originalmente, que te hizo pensar lo que pensaste para después decir lo que dijiste? ¿Si eso que percibiste lo hubieras visto de otra manera? ¿O de la misma manera, pero con otro estado de ánimo? ¿O con una percepción selectiva diferente?¿si te lo hubieran contado? ¿O si lo hubieras visto? Claro depende cómo y cuándo ¿no?

En fin, como ves, no todo es tan simple. Puede haber una diferencia entre lo que entendiste y la realidad. Además, en base a lo que percibiste, armaste un speech que comunica algo que puede ser diferente de lo que percibiste. Y la manera de decir ese discurso puede ser diferente de lo que planeaste decir.

Pero además, yo esperaba que me digas determinadas cosas, basado en mi experiencia, en lo que quiero, en mi estado de ánimo, en lo que escuché decir a otros. Y cuando finalmente escuché lo que dijiste, lo comparo con esa expectativa, y puede haber sido diferente  a lo que efectivamente escuché, e incluso con lo que interpreté.

Lo dicho, esto no es tan simple. A lo que quiero llegar es que… ¡¡¡Yo no fui!!!

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Nota: parece loco, pero en marketing estas diferencias realmente están estudiadas para la entrega del servicio, se llama el Modelo de Brechas, de V.A. Zeithaml, donde básicamente se identifican 5 “grietas” (ejemplo: la Brecha 4 es la diferencia entre el servicio que se entrega y el servicio que la empresa comunicó que iba a entregar -como cuando te dicen que te dan un adsl de 1 mega y rara vez llega a 512 k-) .

brechas

Free

Para los que pedían un cuento de ficción (no es nuevo, pero vale):

ABMH

11 años guardado.

Siempre estuve convencido que yo no era el loco. El loco era el carcelero.

Me quería ir, pero no podía. Estaba tan bien armado todo que ni siquiera trataba de escaparme. Pero no quería estar ahí. Lo tenía claro.

Perdí la cabeza adentro, no afuera. Como todo encierro: por un error de unos minutos, se paga por años.

Pero no iba a dejar que me ganen.

Le metí ganas. Seguramente de puro terco nomás. Preso modelo la mayor parte del tiempo.

Sólo alguna rebeldía cada tanto. Los jueves. Mi Sociedad Pirata, salvadora. Tanto adentro como afuera. Las manijas de mi cajón.

Y así aguanté. Por eso, y por mis dos razones de existir.

Pero al final, las cosas se acomodan. Me pude escapar.

11 años guardado. Pero ya no. Soy libre!!!

FREE

Smoke Free

- “¿Y que se supone que estas haciendo para ocupar el espacio vacio?”

- “Me chupo el dedo

Grito a la gente

Como Menthos

Me inyecto drogas duras

Digo pelotudeces x Msn

Me peleo con compañeras de trabajo via FB

Digo que estoy mas Read the rest of this entry »

San Heinz

Love it!

Me encanta la salsa ketchup. Casi todas las marcas. Pero Heinz es otra cosa. No es ketchup así nomás, es Heinz Tomato Ketchup.

No sé cuáles son las 57 variedades, yo sólo probé la común, la picante, y la salsa de soja, y una vez vi una con ajo. Pero con la original me sobra. El gusto es perfecto. Siempre el mismo, nunca aburre, siempre rico.

No es novedad que no cocino mucho, y por tanto, no soy del todo bueno (Ok, apesto como cooker). Y siempre está Heinz para salvarme la plata. ¿Quedó seco? Heinz. ¿No tiene gusto a nada? Heinz de nuevo.  Aahg… muy picante! Un bomberito, y después Heinz. Pocos ingredientes, probemos cómo queda con Heinz. A Heinz le pongo papas fritas a veces, o un poco de arroz. A la carne, Heinz (si es carne de animal, muerta y cocida, también). Necesito simular sangre? Heinz. ¿Tengo la boca llena y quiero decir “rojo”? Apunto a Heinz con el dedo (o con el codo si estoy con las manos ocupadas). Puedo comer sin agua, no sin Heinz. A veces no como con Heinz, sólo para que a la siguiente comida poder decir: hola! te extrañaba! Sólo Heinz puede ganarle a Mc Gyver. La única razón por la que me hubiera gustado vivir en el siglo XIX, sería para ver el lanzamiento de Heinz en 1869. Si me invitan a comer y no me gustó, pregunto “¿tenés Heinz?”.

Antes usaba la frase “le gusta más que el dulce de leche”. Ya saben por qué sustituí el dulce de leche. Es que el dulce de leche es riquísimo (sobretodo si se come con tenedor y directo del frasco), pero no tiene ni cerca las posibilidades combinatorias de la Heinz.

Es casi lo único que puedo comprar en un envase extra-grande y no se me pudre en la heladera (lo otro es cerveza).

Aguante San Heinz!

(Declaro que no tengo acciones ni ningún interés económico y/o personal en H.J. Heinz Co., sus representantes, distribuidores o empresas afiliadas)

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Aparentemente, tengo que arrancar con el gimnasio.

Para el verano, los que me conocen (y attenti: los que no, también!) podrán verme en las playas esteñas, tirado en mi silla naranja, esa que me va a quedar un poco chica de espalda y van a decir “¿Ése es Franco? ¿Ése con ese cuerpo que parece tallado a mano, es Francisco? No puede ser, si era un flaquito!”
Me va a parar la gente por la calle a ver si soy la versión no-grasa de uno de los que sale en la tele en los avisos de Teleshopping de ab-shaper y otros aparatos de gimnasia.
Voy a tener que bloquear la cuenta de Facebook porque cuanta modelito porteña haya en la vuelta me va a intentar agregar como amigo repetidas veces, sin importar cuánto me niegue. De hecho, toda mina que no me dio bola a lo largo de mi vida va a venir a cantar serenatas a la puerta de la casa, y mi vecino de 75 años las va a sacar a escobazos, justo antes de pedirme que me mude porque necesita dormir al menos una vez por semana. Y después me va a querer presentar a su hija, y después a su nieta.

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