Chiquito mío

Voy a aprovechar la fiebre mundialista para hacer algo que es bastante obvio en estas circunstancias. Si, ya sé, no soy ningún genio, pero en una de esas hay alguno que todavía no se avivó, y justo pasa por acá, y de paso lo convenzo.

De hecho, que todavía hay gente que no se avivó, por que hoy en infonegocios.biz uno escribió sobre el tema.

¿Qué tema? Te cuento: el tema de que Uruguay es chico, que tiene un mercado chico, y solitos no podemos, que esa es la explicación de (casi) todos nuestros males… en fin. Ese tema.

El tipo hoy decía que en UY las cosas son caras porque el mercado es chico. Yo le digo que el tamaño del mercado tiene poco que ver con los precios. Sobretodo porque casi ninguna industria parece saturada. Se siguen vendiendo TVs, seguros, software, jamón, etc. y creciendo. Y si el mercado es chico, siempre se puede salir a competir afuera. Lo que afecta los precios es el costo de ese “socio” llamado Estado. Con un Estado más chico, que fomente la inversión, que ahorre como si la plata le costara ganarla, y volcara las baterías a temas centrales como educación, seguridad y agilidad operativa, andaríamos volando. Son todas razones INTERNAS. El mundo nada tiene que ver con lo que nos pasa, bueno o malo. Nosotros tenemos que ver con eso.

Es triste que siga habiendo gente con el “chip” del país chiquito.

Yo no pertenezco a un país chico. Somos el país 90 en superficie y 131 en población sobre 228. Soy del país que exporta software como loco, del que una zonita a las afueras de la capital atrae a las empresas más grandes del mundo, del que logra colar un director en hollywood, del que un cantante gana el Oscar, o que una banda de rock llena una cancha de futbol, no sólo acá, también en Argentina. También del que un guerrillero termina presidente (aunque no me guste). Del que tiene uno de los top 10 balnearios del mundo…. a 100 km de otro balneario, joya natural, que no tiene ni luz ni calles. Del que hay una ciudad con más apartamentos que gente, y de todas maneras se venden casas como pan caliente. Del país que nuestra gente resalta en todos los países donde vamos por nuestra humildad, tesón, y don de gente (en lugar de por soberbia, corrupción o viveza). Del que un jugador que ganó 2 botas de oro es candidato al balón de oro FIFA

Soy, SOMOS, del país que está entre los 4 MEJORES DEL MUNDO!!!

Basta de país chiquito. Chiquitas son las mentes, no los países.

Y en la misma línea, le retruco a todo el que me diga que “todo tiempo pasado fue mejor”. Lo mejor está por venir, porque lo estamos haciendo nosotros.

de la Fundación Gonchi Rodríguez

Supongo que habrán visto la noticia hoy de una nena de 11 años que murió en un accidente en la van que la traía del club con sus compañeritos de clase.

Como algunos sabrán, la fundación Gonzalo “Gonchi” Rodriguez viene trabajando hace tiempo para mejorar la seguridad vial de los menores, con un resultado muy magro según mi criterio. Creo que el esfuerzo es bueno, pero lamentablemente no han recibido mucho eco dado que para hacer mejoras hay que gastar plata, y parece que últimamente la vida está un poco devaluada en términos de pesos.

Les paso la Carta Pública desde la Fundación Gonzalo Rodríguez al respecto.

En lo personal creo que una parte es plata (cintures de seguridad, sillitas, recambio de flotas), y otra es simplemente mejor uso de los recursos.

La parte de plata, creo que hay una parte de inversión privada, pero es lógico que a muchos no le cierren los números. Tenemos de las patentes más caras del mundo, pero estamos lejos de tener las mejores calles. Tenemos impuestos a los sueldos altísimos (llámese IRPF), y además un IVA de 22 puntos. Tenemos vehículos con impuestos desorbitantes (en Chile un auto que cuesta 8mil dólares, acá en Uruguay cuesta 15mil dólares). La nafta es más cara que en la región, por sus impuestos. Y todos esos costos se suman  a los gastos de estas empresas de transporte y muchas veces los números no dan para recambio de flotas o mejoras. No digo que haya que quitar responsabilidad a los transportistas, pero tampoco podemos deslindar de responsabilidad a su socio principal (el Estado).

Por la parte de organización de recursos, no puedo dejar de contrastar este accidente con el Policia de Tránsito que me quiso coimear hoy para evitar que me ponga una multa que merecía (y encima fue en la esquina del edificio de Presidencia de la República), ni con los policías que agarran cada tanto distribuyendo pasta base o robando, ni con los Inspectores de la IMM que se dedican a perseguir autos empadronados en el el Interior para multarlos y ganar un 35% de comisión de dicha multa.

Si usáramos mejor a nuestros funcionarios, tal vez podríamos colocarlos educando conductores, ordenando y agilizando el tránsito, y los accidentes bajarían sensiblemente.

Lo lamentable es que tenemos que esperar que muera uno de nuestros hijos para levantar la voz. Y lo más lamentable es que tal vez en unos meses las voces se callen y nada cambie.

Ahora bien, cada uno de nosotros puede poner su granito de arena. Puede publicar notas como ésta. Puede difundir las noticias. Puede gritar. Puede apoyar a organizaciones como la de Gonchi. Podemos hacer muchas cosas. Esos son los “podemos”. Pero en estos días tenemos un “debemos”. El 9 de mayo tenemos la obligación de votar.

Me parece que es hora de pensar un poquito y dejar los fanatismos de lado.

En defensa de mi Iglesia

Una persona comentó ampliamente la publicación de mi post anterior en Facebook.  Como no se acerca ni por las tapas a muchas cosas (insultos, básicamente) que leí en estos días sobre la Iglesia y sus integrantes, y creo que viene de alguien inteligente que no busca atacar sino hacer una crítica, es que hoy hago un post para reflexionar sobre algunos cuestionamientos que son bastante recurrentes sobre la fe católica.

Cito el comentario a continuación, para los que no tienen acceso a mi perfil en Facebook:

“Yo no soy católico pero como buen liberal respeto todas las creencias. Ahora bien, ¿que es una creencia o en qué se basan las creencias? Yo creo que la tierra gira alrededor del sol porque hay pruebas contundentes al respecto y mi razón me lo indica. Sin embargo la Santa Iglesia mandó a la hoguera a miles por sostener esto y el propio Galileo se salvó por un pelito. “Eppur si muove”.

No veas las críticas a la Iglesia e incluso a las creencias de los católicos como un “ataque”, sino simplemente como un cuestionamiento a sus bases y fundamentos y también a sus conductas, que en última instancia, son conductas de seres humanos y por lo tanto, falibles.

Los curas pederastas son una realidad y lo fueron siempre. Hoy salen más a la luz porque vivimos en sociedades un poco más libres y porque las noticias fluyen más rápido que en la edad media. Y esto es en parte culpa del famoso celibato, que tengo entendido se empezó a exigir a partir del 1500 y pico por motivos mas terrenales que celestiales. Los protestantes, judíos y otras religiones no tienen este absurdo y contra natura sistema de represión sexual.

Por otro lado, el marketing de la Iglesia es MUY MALO. Nada más aburrido que un casamiento cristiano, si parece más un velorio que una fiesta !!!. El discurso que da el cura casi nunca tiene relación con los novios y recita palabra viejas con poca emoción y menor convicción !! ¿Cómo pretenden captar adeptos con semejantes acciones? El catolicismo tiene muchas cosas buenas que decir y muchos buenos valores que promover, pero lo hace tan mal que suena ridículo y hasta falso. Lo cual es un problema serio.

Last but not least, la vieja discusión entre religión y ciencia. A medida que la ciencia avanza, las religiones retroceden. Los Egipcios tenían un rey para la cosecha, otro para la lluvia y otros cientos para cada acontecimiento de sus vidas. A medida que fueron entendiendo estos fenómenos naturales sus dioses fueron cayendo y hoy nadie habla de ellos.

Mis hijos van al colegio Jesús María y se les hace muy difícil aceptar la virginidad de María o la resurrección de Cristo o que de dos muñequitos de barro nacieron Adán y Eva. Ellos creen mas en Darwin. Entre otras cosas porque tienen acceso a internet.

El mensaje de la Iglesia sería mas útil si trasmitieran el SIMBOLISMO de esos sucesos más que los sucesos mismos. Es más importante el simbolismo de alguien que RENACE y que tiene una VIDA ETERNA, no porque haya un paraíso que lo espera, sino que tiene vida eterna porque será recordado por sus acciones en el mundo real. Como le sucedió a Cristo. Pero también “resucitaron” Churchill, Gandhi, Van Gogh, Ayn Rand, Roosvelt, Fleming, Ford y tantos otros ….

Cuando no crees en el mensaje (el cuento de la resurrección, que la tierra es el centro del universo, etc.) y tampoco en el mensajero (los curas con sus vestimentas y rituales), tampoco crees en el contenido. Y eso es lo grave. Porque el catolicismo tiene buen contenido para trasmitir.

Abrazo,
G”

Mi respuesta inicial en Facebook fue simple:
“G, me parece que no entendiste el contenido. Puedes creer lo que quieras, puede gustarte mas o menos algunas cosas, podemos discutir por horas de muchas de estas cosas. Pero es mi religión y se merece respeto. No me parece sano que empecemos la discusión con una parte diciendo que mi casa es fea o que mi padre es aburrido. Es mi casa. Respeto.  A eso me referia.”

Ahora, en esta nota, voy a desarmar un poco las cosas que dice “G”, y sirve además como continuación del post anterior.

Primero creo que hay que hablar de comprensión. Uno no debería hablar de un tema en particular sin intentar comprender la situación de las personas en esa situación. La fe no necesita de pruebas, entonces no podemos empezar cuestionando una religión por falta de pruebas, porque en ese caso estamos cuestionando todas las religiones juntas, así que la discusión debería ir para el otro lado. Los creyentes somos creyentes, punto. Acepto que una persona no crea. Pido entonces que acepten que uno tiene un Credo donde se basa su religión, que incluye a la Virgen María, a la resurrección, a la Iglesia, la vida eterna, entre otros conceptos. Esta es nuestra base, y hay otras cosas y personas que podrían ser cuestionadas, pero no nuestra base.

Lo segundo es el respeto por las tradiciones de otros. Yo no me sentiría muy cómodo si pretendiera opinar sobre las prohibiciones del Sabbat de los judíos, como la prohibición de atar dos hilos o de de prender fuego en ese día. Puede parecerme raro, pero es parte de su religión, de sus costumbres, o vaya a saber de qué. Mi opción es no participar de esa religión, pero nunca me atrevería a decirle a un judío por qué debe abandonar esos ritos. ¿quién soy yo, si no conozco su religión en profundidad?

También creo que hay que pararse de los dos lados para entender algunas cosas. Los hombres de la Iglesia han cometido un montón de barbaridades. Es lo que tiene, la Iglesia está formada por hombres comunes, y por tanto pasibles de error. Pero por suerte está la justicia, ésta debe actuar con todo el peso de la ley. Ahora, una cosa es atacar al hombre, y otra es atacar a la institución o el credo. Es nuestra familia, y como en toda familia hay ovejas negras, hay manzanas podridas. Y cuando mi hermano se manda una macana, no deja de ser mi hermano. Eso no me hace cómplice (hasta que lo sea, y entonces yo también sería una manzana podrida). Pero no es lo que se pretende ni mucho menos. La Iglesia no intenta estar por encima de la ley. Pero sí pretende ser misericordiosa (por ejemplo el Papa Juan Pablo II perdonó a Ali Agca por el intento de homicidio, aunque el hombre haya estado varios años más en la cárcel).

Ahora, yo me pregunto, ¿habrá más pederastas cada mil habitantes en la Iglesia que en cualquier otra religión? ¿Habrá más que entre el conjunto de los padres de familia? ¿Habrá más que entre el conjunto de los policias, o de los taxistas, o de los sindicalistas? Cuando sale un caso de un padre de familia que abusa de su hijo, yo no veo a distintas organizaciones diciendo “la paternidad no funciona más, debemos  buscar otra manera de criar a nuestros hijos”. Y aún si eso lo dijera una asociación de padres, podríamos escucharlos al menos, pero los que más opinan son los que nunca tuvieron hijos (o sea, los agnósticos, saliendo de la analogía).

Además, ahora la gente también opina cuando no hay delito. Cuando un cura se sale del carril y mantiene relaciones con una mujer adulta y con pleno consentimiento, ¡la gente también critica, opina, y se rasga las vestiduras! ¿Dónde está el delito? Sí hay una falta a la doctrina, pero eso es algo para arreglar internamente. La verdad, si en mi casa tengo un hijo que se le ocurre, no sé, ser de Nacional cuando somos todos Manyas, es un tema que hablaré con él (esto me hace acordar que tengo que hablar con mi hija), pero, ¿a quién le importa más que a mi? ¿Por qué todo el mundo siente que tiene derecho a opinar? ¿y por qué lo hacen sin antes preguntar o analizar más detenidamente lo que dicen? Y aún si recibiera las críticas en mi casa, las acepto de cualquiera, ¿o de la gente cercana a mi familia?

En el caso del celibato de los curas, la gente opina como si los curas fueran niños que raptamos de sus padres, y los hubiéramos esclavizado y torturado para ordenarlos en el sacerdocio. No es así. Ellos libremente se acercaron a la Iglesia, y decidieron ordenarse luego de un largo proceso. Si no querían ser célibes, hay otros lugares donde pueden dar una gran ayuda a la Iglesia. Incluso lo pueden hacer en el ejercicio de la fe y el amor como cristianos ordinarios, como padres, hijos, hermanos, profesionales, emprendedores. Es ahí, en el ejercicio ordinario de la fe, inmersos plenamente en la sociedad,  donde creo que tiene más valor.  Aclarado ese punto, si es razonable o no que los curas sean célibes deja de ser discutible, ya que fue una opción de vida de una persona libre y pensante. Además no veo muchos “gremios” de curas pidiendo que los dejen tener sexo. ¿Entonces, qué papel juegan sus críticos?, ¿son defensores de los ‘pobres curas’ que no se pueden defender a si mismos? Vamos! Para mi esto es un simple ataque por el gusto de despotricar contra la Iglesia.

Sobre el punto que el marketing de la Iglesia es malo, es una afirmación fuerte para hacer a la ligera. Es como que alguien sin acceso a la web vaya a criticar duramente a Facebook con sus 400 millones de usuarios. Yo no me animaría.

También me llama la atención que algo es “aburrido” por haber ido a un par de celebraciones puntuales. Si, por ejemplo, yo no tuviera relación con el mundo empresarial y fuera a un par de eventos puntuales (como una reunión de una cámara de empresas), diría que el mundo empresarial es un bodrio y con mal markenting. Ahora, si nos metemos un poco en lo que se hace todos los días, es infinitamente más interesante y por eso me encanta mi trabajo. De la misma manera, no puedo juzgar el marketing de la Iglesia por haber ido a un par de casamientos. Aún en ese ejemplo, si los novios son católicos y no lo hacen simplemente para desfilar por la Iglesia, los verás seriamente emocionados, es el momento más importante de sus vidas. No la fiesta ni la luna de miel: es el sacramento del matrimonio. Pero eso es una puntita de lo que hay detrás. Hay misas, reuniones de oración, retiros espirituales, comedores para niños carenciados, colegios enteros, clases de catequesis, millones de libros, tareas de ayuda al prójimo en todos los ámbitos, teólogos que desgranan la historia, millones de apóstoles en la calle (díganle a la Madre Teresa si su vida como religiosa fue aburrida), campamentos, coros, iglesias de todo tipo y color en los lugares mas recónditos del mundo, hay ayuda en zonas de guerra/catástrofes, en fin, de todo y para todos los gustos.

La historia en sí, digamos “el Brochure oficial“, es más que interesante (créase o no en su contenido) y es un libro escrito hace (nada más) que un par de miles de años y con plena vigencia. Si alguien se mete en una Iglesia a una hora cualquiera, tal vez vea sólo unas pocas personas calladas. Silencio absoluto. Qué aburrido! Para ti, no para ellos.

Además para criticar el marketing hay que conocer la estrategia de la organización. Si la Iglesia quisiera parecer algo interesante y de moda, podría cambiar un montón de cosas. Pero creo que la estrategia viene mas por el lado de mostrar que los cimientos son fuertes, que es algo bastante estable en un mundo de inestabilidad, y por eso los cambios se hacen de una manera casi imperceptible. No conozco una “empresa” que haya durado tantos años… supongo que  se deben estar haciendo una o dos cosas bien.

Creo que no vale la pena ahonadar mucho más sobre el marketing cristiano. Sólo llama la atención que si el marketing es malo, el comentarista citado anteriormente haya accedido a mandar a sus hijos a un colegio católico… bastante bien para un mal marketing.

Sobre la aplicación de simbolismo,  coincido en que hay mucho simbolismo en nuestra doctrina. En lo que no coincido es en que no se usa. Se aplica todos los días. En cada Misa, luego de leer un pasaje de la Biblia, el cura dedica unos minutos a interpretar lo leído, para que tenga valor en nuestra vida diaria a orientar a los católicos para que puedan sacar mayor provecho de los valores transmitidos en nuestra fe. Pero, otra vez, falta acercarse un poco a la Iglesia para saber a ciencia cierta qué tanto se usa.

Para finalizar, me gustaría saber por qué mucha gente ajena a la Iglesia siente que es necesario criticarla. Como si los cristianos hubiéramos pedido su ayuda. Como si necesitáramos que alguien más cuestione nuestra fe. Nosotros ya las cuestionamos a veces, pero a la larga o a la corta volvemos a entender y creemos en el mensaje y en el mensajero (es lo mismo que el matrimonio, tiene un montón de cosas buenísimas, pero hay veces que deseamos que nuestro cónyuge venga con un botón de “standby”, o a veces uno de “eject”! Pero eso no quiere decir que abandonemos fácilmente nuestro matrimonio).

En serio, quiero saber. Al menos diganme qué ganan ustedes. ¿Viene a ser una especie de “anti-apostolado”?  ¿se confunde a la Iglesia con un ente estatal donde todos votamos quién ocupa el cargo o qué se debe hacer en esa dependencia? ¿les molesta que haya algo más grande que “Papá Estado” que nos cuide a todos? (al margen, es interesante cómo algunos que se burlan porque sentimos protección de nuestro Dios, se la pidan al Estado en lugar de salir al mercado a ganarse las cosas con sus propios méritos).

Pero, al final del día, como dijo Goethe (y no Cervantes): “sus estridentes ladridos sólo son señal de que cabalgamos“.

Yo soy católico. Cuando le pegás a mi Iglesia, me pegás a mi.

Ahora, si te gusta, seguí pegando.

La culpa es nuestra

Hoy, día de Pascuas, día que los católicos recordamos la resurrección de Cristo, me llama la atención lo despistada que está la gente.

No lo digo porque haya gente mucho más interesada en los huevitos que escondió el conejo de pascuas, o el final de la vuelta ciclista, o se la semana de la cerveza, ni de las criollas. Tampoco por los que lo viven como un día más, ni por los que creen que el año empieza mañana. Cada uno está en derecho a creer lo que le parezca adecuado, y en lo personal me parecen muy pintorescas las distintas actividades que se dan en nuestro país y en el mundo en Semana Santa.

El despiste que me preocupa es porque mucha gente totalmente ajena a la Iglesia, y muchas veces a religión alguna, aprovechan estos días para despotricar contra las creencias de millones y millones de personas.

La indiferencia de por sí es preocupante, pero es parte de la libertad de elección, de ideologías o de que simplemente te importe tres carajos. Pero no entiendo por qué mucha gente ajena a nuestra religión siente que puede decirnos en la cara que la resurrección es una gran mentira y que somos unos boludos, o que está mal el celibato de nuestros curas, o incluso que todos los curas son pederastas, o que nuestro Papa es un nazi, y asì infinidad de ataques.

Yo me pregunto cómo reaccionaría alguien si yo le dijera que su padre es un ladrón hijo de mil puta, o que su mujer lo caga a cuernos, o que su hermano caga donde come, o que su hija mató a su hijo antes de nacer. Y sin embargo conozco gente de ese tipo a la que nadie le dice nada, que no le decimos nada, vaya a saber por qué (¿respeto?). Entonces ¿por qué nosotros no agarramos a esa gente que dice estupideces y nos falta el respeto y les decimos: “respetame”, o al menos “metete en tus asuntos, imbécil!”

En cambio, gente que nunca pisó una Iglesia, que no conoce nuestra doctrina, que no tiene ni la más pálida idea del servicio que da la Iglesia a la humanidad (no sólo a sus fieles), que no entiende que la Iglesia es nuestra familia, se sienten libres, no sólo de opinar sino de desportricar, de restar valor,  y de hacer grandes acusaciones sin fundamento alguno.

Y yo me pregunto, ¿quién les dio ese derecho? La respuesta es simple: se la dimos nosotros.

Si alguna vez algún compañerito de clase quiso decir algo de mi mamá, le partí la cara, o al menos lo intenté. Ya de más grande, si alguien quiso hablar mal sin fundamento de alguien que quiero, lo puse en su lugar explicandole lo errado de su pensar, ya sea con voz calma o con la fuerza que me den mis pulmones. Pero parece que los católicos nos olvidamos de defender a nuestra Iglesia. Hace apenas dos días recordamos cuando crucificaron a Cristo y la gente que tanto lo había seguido antes simplemente desapareció del mapa por un tiempo hasta que se reordenaron.

Creo que estamos en esa etapa, en la que estamos escondidos y nos cuesta pararnos y decir que somos católicos y merecemos el mismo respeto que los demás, y que vamos a defender a nuestra Iglesia-

Podemos hacer una autocrítica, claro que si, pero sólo desde el respeto. Es nuestra obligación exigir con uñas y dientes que respeten la religión que elegimos. Debemos exigir tolerancia y hacer valer nuestros derechos. Y si no lo logramos, la culpa es nuestra.

Resiliencia

Resiliencia (Ver en Wikipedia) es la palabra que me vino a la mente ayer. A grandes razgos viene a ser la capacidad que tienen algunos objetos (ejemplo el acero) para absorber energía (o sea, le ponemos presión, cede, pero después vuelve a su lugar). Pero se usa en psicología también, y mi amiga Ella me habló y hasta me dio cosas para leer del tema hace un par de años.

Mi perra Juana, de 4 años, murió antes de ayer. No le bajó el último celo, y a raíz de eso le encontraron un tumor en el útero. La operaron, y cuando se estaba recuperando le dio un infarto.
A algunos el dolor por la muerte de un perro puede ser absurdo, para otros no tanto, pero es real. Y por eso una de mis primeras preocupaciones fue Guille, de 6 años, y cómo reaccionaría por el tema.

Ayer estábamos jugando y Guillemina se paró en seco y me preguntó, de la nada: “¿Por qué se murió Juana?”
“Channn!”, pensé “Ahora viene la parte dificil.” Pero me acordé lo que una vez me recomendaron cuando los chicos empiezan a hacer preguntas complicadas, como por ejemplo de dónde vienen los chicos: Contestar sólo lo que preguntan, y punto.
Nada de hacerles una explicación complicada sobre la ginecología en siglo XXI, ni boludeces como “de una semillita que puso papi en mami”, ni mentiras como “los trae la cigüeña directo y sin escalas desde Paris”. Y mucho menos, claro, hacer una búsqueda rápida en google y mostrarle fotos de cómo empieza y cómo termina la cosa. Simplemente contesar la pregunta: Vienen de la panza de mamá, no son gases!

Pero ayer no era tan fácil. Le contesté: “Porque la operaron y se murió”.
-”¿Y por qué la operaron?” Inquisidora salio la nenita…
-”Porque estaba enferma”
-”Ah, no parecia enferma” Y puso una carita como de “qué pena”
- “No, no parecia”
Ahi me quedé quietito, rezando al cielo que no se le ocurran más preguntas.Juana

Un minuto después se acordó del juego anterior y estábamos a las carcajadas mientras le hacía cosquillas en la panza.

A pesar de su corta edad, Guille pasó por un par de cosas mucho peores que la ’simple’ muerte de un perro, y siempre tuvo una “resiliencia adecuada”.
Para el que no es psicólogo, no deja de sorprender la capacidad de algunos chicos de sobreponerse a los golpes.

Resiliencia. Qué buena palabra, y cuánto nos falta a los grandes a veces de eso!
¿No venderan resiliencia en grageas?

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Nota: este post se publicó originalmente en mis Notas de Facebook el 14 de mayo de 2009.

Cruzar la línea

crossthelineA veces cruzamos una línea, y después tenemos grandes problemas en volver al otro lado.
No queremos estar en este nuevo lado, así que damos un paso atrás, pero casi instintivamente volvemos a cruzar. Instintiva o autodestructivamente.
Al final terminamos a los saltos de un lado al otro del borde, hasta que da lo mismo de qué lado estás.
Si tenés la suerte de darte cuenta que te da lo mismo, es cuando te empezás a preocupar. No debería ser así, querés estar seguro de qué lado te querés parar.

Y metiendo y metiendo, te parás del lado correcto de nuevo.
Pero ya no mirás del otro lado de la misma manera, y eso te va a seguir preocupando. Siempre.

Cruzar la línea es sólo un paso.

Interesante cosa la motivación

arbolEs esa que hace que en este momento me ponga a escribir, en vez de estar estudiando para el examen que tengo que dar. O sea, es más por falta de motivación de estudiar que por la motivación de escribir. Cualquier excusa es buena cuando no tenemos ganas de algo.

Pero cuando realmente estás motivado, no hay quién te saque el tema de la cabeza. Y ahí no sólo escribís. Lo vivís. Me acuerdo, iba caminando por la calle escuchando música y las letras me hacían pensar en ella. El enamoramiento inicial que le dicen. Lastima que terminó siendo ‘La Casada’ de Las Pastillas del Abuelo la canción más representativa.

Ya estoy desvariando de nuevo. Hablaba de la motivación.

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Yo, el electricista

Hace 2 años y medio me separé. Me alquilé un depto y arranque mi nueva etapa. En el living del apartamento había una lámpara horrible, de esas que tienen un cable en rulo como los de teléfono, que la podés bajar hasta la altura de una mesa o dejarla arriba contra el cielorraso. Era bien fea. Me molestaba bastante. Tanto que se me dio por eliminarla la primer noche en el depto, a eso de la 1 de la mañana. No había apuro, porque de hecho en el depto sólo había una cama y un par de cosas más. Podía hacerlo en otro momento. Pero no, me la tenía que sacar de encima.

En el living habían dos luces, la horrible y un spot menos feo. Apagué la primera, agarré un destornillador, y me puse a descolgarla, parado en un banco alto. En un momento, uno de los cables tocó algo, y PUM! un chispazo y se fue la luz. Las persianas estaban cerradas, así que la obscuridad era absoluta.

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